[DIFUNDE TU FE CATOLICA] CONSOLAR A NUESTRA SEÑORA EN SUS DOLORES…


Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta [prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

CONSOLAR A NUESTRA SEÑORA EN SUS DOLORES…



 En el transcurso de una de las múltiples revelaciones con las que fue bendecida Santa Brígida de Suecia, la Santísima Virgen le comunicó, con respecto a Sus Dolores, lo siguiente:
“Miro ahora a todos los que viven en el mundo por ver si hay quien se compadezca de Mí y medite en Mi Dolor; mas hallo poquísimos que piensen en Mi tribulación y padecimientos. Y así tú, hija, no me olvides, aunque soy olvidada y menospreciada por muchos, mira Mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera Mis angustias y lágrimas, y duélete de que sean pocos los amigos de Dios”
¿CÓMO PODEMOS CONSOLAR A NUESTRA SEÑORA?
       Muy fácil: basta con tomar apenas diez minutos cada día. Leer y meditar de en uno en uno los Siete Dolores de la Virgen Santa, desde la Profecía del anciano Simeón hasta aquél momento de dolor inenarrable como fue el de Nuestra Señora cuando vio a s Hijo muerto, colocado en el sepulcro. Creo que por mucho que meditemos, jamás lograremos adentrarnos por completo en el drama de la María Santísima.
       Si a la meditación de los Siete Dolores, le añadimos la recitación lenta de un Avemaría después del enunciado de cada uno de Sus Dolores, tengamos por serguro que estamos ofreciendo una óptima reparación a la que es Medianera de todas las gracias entre Dios y los hombres.
       Para los más piadosos y amantes de Nuestra Señora, les recomiendo conseguir el Rosario de los Siete Dolores; se compone de siete grupos, con siete cuentas por grupo, para así mejor honrar los Dolores padecidos por la Siempre Virgen María.

1º. La profecía de Simeón  

          ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús  en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo  dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel… y una espada traspasará tu alma”.  De este modo  quiso el Señor mezclar Tu gozo con tan triste recuerdo. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto

          ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José  para poner a salvo la vida del Niño Dios. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días

          ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. 

Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz

          Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste  a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la Cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando Tus Lágrimas con mi amor. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

          María, Reina de los Mártires, el dolor y el amor son la fuerza que  los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies  y manos del Salvador! Todo lo sufriste por mi amor.  Gracias, Madre mía, gracias. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz 

          Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre?  ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en Tus brazos?.  Por este dolor te pido morir entre Tus brazos. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

7º. La sepultura de Jesús 

          Acompañas a Tu Hijo al sepulcro  y debes dejarlo allí, solo. Ahora Tu dolor aumenta, tienes que volver  entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque  Él murió  por todos nuestros pecados. Y Tú nos perdonas y nos amas.  Madre mía perdón, misericordia. 
Rezar 1 Padrenuestro, 7 Avemarías y 1 Gloria.

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