[DIFUNDE TU FE CATOLICA] PRIMER SÁBADO DE MAYO, NECESARIA REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

PRIMER SÁBADO DE MAYO, NECESARIA REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
 


              En el transcurso de las Apariciones de Fátima, la Virgen dijo a la joven vidente Lucía que, «con el fin de prevenir la guerra, vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora en los primeros Sábados de mes».


              El 10 de Diciembre de 1925, siendo Sor Lucía postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, se le apareció la Virgen con el Niño Jesús sobre una nube de luz. La Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su Corazón rodeado de espinas. El Niño Jesús le dijo entonces: «Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas».

               Inmediatamente la Santísima Virgen agregó: «Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas, que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme, y di que a todos los que durante cinco meses en el primer Sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los Misterios del Rosario con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación»

¿Por qué esta voluntad del Cielo de pedir

 la Comunión Reparadora

de los Cinco Primeros Sábados de mes? 


               Nuestro Señor se lo manifestó a Sor Lucía el 29 de Mayo de 1930, estando ella en Tuy: «El motivo de los Cinco Sábados de mes es muy sencillo, y es que hay cinco clases de ofensas y blasfemias contra el Corazón Inmaculado de María: 1º las blasfemias contra su Inmaculada Concepción; 2º las blasfemias contra su Virginidad; 3º las blasfemias contra su divina Maternidad, negándose a la vez a reconocerla como Madre de los hombres; 4º las blasfemias de los que intentan infundir públicamente en el  corazón de los niños la indiferencia, el desprecio y el odio contra esta Madre Inmaculada; 5º las ofensas de quienes ultrajan directamente su sagrada Imagen». 


               Varias veces volvió el Señor a manifestarle a Sor Lucía sus ardientes deseos de establecer en el mundo la Devoción al Corazón de Su Santísima Madre. Así lo hizo en Marzo de 1939, en Tuy: «Pide, insiste de nuevo, para que se recomiende la Devoción de los Primeros Sábados del mes en honor al Corazón Inmaculado de María. Se acerca el momento en que el rigor de Mi Justicia castigará el crimen de muchas naciones»

Igualmente, en Mayo de 1943, también en Tuy, Nuestro Señor le reveló a Sor Lucía: «Deseo ardientemente que se propague en el mundo el culto y la devoción al Corazón Inmaculado de María, porque este Corazón es el imán que atrae todas las almas a Mí, el fuego que irradia sobre la tierra el rayo de mi Luz y de mi Amor, y la fuente inagotable que hace brotar sobre la Tierra el agua viva de mi Misericordia»


              Sor Lucía quedó tan aferrada a esta amable Devoción, que, cumpliendo el encargo que le diera Nuestro Señor, no dejaba de recomendarla reiteradamente por carta a sus corresponsales. Así, por ejemplo escribía a su Director Espiritual: “No imagina Su Reverencia qué grande es mi alegría de pensar en el consuelo que van a recibir, por esta amable devoción, los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María, y en el gran número de almas que se salvarán por medio de ella. Digo que se salvarán, porque hace poco tiempo que Dios, en Su Infinita Misericordia, me ha pedido ofrecer reparación, con mis oraciones y sacrificios, al Corazón Inmaculado de María, e implorar el perdón y la misericordia en favor de las almas que blasfeman contra Ella, porque a esas almas la Divina Misericordia no quiere perdonarlas sin reparación” (Carta al Padre Aparicio, 31 de Marzo de 1929).

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