[DIFUNDE TU FE CATOLICA] PROFECÍAS DE ISABEL CANORI MORA (I) La Apostasía


Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

ROFECÍAS DE ISABEL CANORI MORA (I) La Apostasía
 


               Isabel Canori Mora nació en Roma el 21 de Noviembre de 1774 en el seno de una familia aristócrata. Dada muy pronto a la vida espiritual, sufrió en su juventud un enfriamiento, cediendo a la seducción por las cosas del mundo. En 1796 se casa con un joven abogado llamado Cristóbal Mora. Poco tiempo duró la fidelidad conyugal de Cristóbal. Seducido por una mujer de modesta condición, comienza a engañar a su esposa, descuida la familia hasta dejarla reducida a la miseria. Isabel tiene que ponerse a trabajar para mantener a sus hijas. A las violencias físicas y psicológicas de Cristóbal, Isabel responde con la fidelidad y paciencia. Ante el abandono de Cristóbal, ella se dedica a las tareas del hogar, a la educación cristiana de sus hijas.

 Isabel se entrega totalmente al Señor, consagrándose a la vida de oración y a las obras de caridad en favor de los más necesitados. Profundiza en la espiritualidad trinitaria ingresando en la Orden Tercera. En 1801, sufre una enfermedad que casi la lleva a morir, pero se recupera milagrosamente y a partir de ese momento es favorecida por Dios con dones místicos extraordinarios. Obispos, sacerdotes, religiosos, matrimonios…se acercaron a su domicilio para orar y pedirle consejo. El Papa Pío VII concedió privilegios para la Capilla-Oratorio particular de Isabel. 

               En Enero de 1825 anuncia su propia muerte, que acontece el 5 de Febrero de 1825, cuando contaba con 49 años. Sus restos se veneran en la iglesia trinitaria de San Carlino de Roma. Tras su muerte, su marido se convirtió y se ordena sacerdote.


               Isabel Canori recibió de Nuestro Señor diferentes gracias místicas: el espíritu de profecía, éxtasis, raptos, visiones, apariciones de los Ángeles, de los Santos, de la Virgen, del mismo Hombre Dios…. como a Santa Teresa el don de la transverberación del corazón, visiones sobre el porvenir de la Iglesia, acerca de los terribles combates que tendrá que sostener ésta contra el poder de las tinieblas en los Últimos Tiempos.


               El 24 de Febrero de 1814, Nuestro Señor hizo ver a Isabel una escena profética, por cuanto recuerda a la situación actual: “Veía a muchos ministros del Señor que se despojaban unos a otros; muy rabiosamente se arrancaban los paramentos sagrados; veía cómo eran derribados los altares sagrados por los propios ministros del Señor”.

               Tres meses más tarde, el 22 de Mayo de aquel mismo año, mientras rezaba por el Santo Padre, tuvo una visión con los ojos del alma que narra así: “lo vi viajando rodeado de lobos que […] complotaban para traicionarlo”. Esta misma visión se repetiría los días 2 y 5 de Junio. En esta última, Isabel Canoría contaría: “Vi el sanedrín de lobos que lo circundaban (al Papa Pío VII) y dos Santos Ángeles que lloraban. Una santa osadía me inspiró a preguntarles la razón de su tristeza y de su llanto. Ellos, contemplando la ciudad de Roma con ojos llenos de compasión, dijeron lo siguiente: «Ciudad miserable, pueblo ingrato, la justicia de Dios te castigará»”.

Continuará…

(Los textos resaltados en azul están extraídos del libro “Mi vida en el Corazón de la Trinidad, Diario de Isabel Canori Mora, esposa y madre”, Libreria Editrice Vaticana, 1996) 

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