Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all鈥檃mico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Contin煤a como siempre su colaboraci贸n con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia espa帽ola e hispana que nos ha estado siguiendo durante a帽os con gran simpat铆a y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero cat贸lico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. 隆Ora por 茅l! 隆Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

SAN ISIDRO LABRADOR, Patr贸n de la Villa y Corte de Madrid
 


               Breve rese帽a de San Isidro Labrador:

              Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le ense帽aron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el pr贸jimo y un enorme aprecio por la oraci贸n y por la Santa Misa y la Comuni贸n.

              Hu茅rfano y solo en el mundo cuando lleg贸 a la edad de diez a帽os Isidro se emple贸 como pe贸n de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un due帽o de una finca, cerca de Madrid. All铆 pas贸 muchos a帽os de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.

              Se cas贸 con una sencilla campesina que tambi茅n lleg贸 a ser santa y ahora se llama Santa Mar铆a de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesi贸n en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).

              Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su d铆a de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compa帽eros muy envidiosos lo acusaron ante el patr贸n por abandono del trabajo. El se帽or Vargas se fue a observar el campo y not贸 que s铆 era cierto que Isidro llegaba una hora m谩s tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la ma帽ana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro o铆a Misa, un personaje invisible (quiz谩 un 谩ngel) le guardaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.

              Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos cat贸licos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufri贸 por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy dif铆cil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sab铆a aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: “Yo nunca te abandonar茅”, y confi贸 en Dios y fue ayudado por Dios.

              Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribu铆a en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (茅l, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas ten铆a sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubr铆a de nieve, Isidro esparc铆a granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un d铆a lo invitaron a un gran almuerzo. El se llev贸 a varios mendigos a que almorzaran tambi茅n. El invitador le dijo disgustado que solamente le pod铆a dar almuerzo a 茅l y no para los otros. Isidro reparti贸 su almuerzo entre los mendigos y alcanz贸 para todos y sobr贸.

              Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su d铆a de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compa帽eros muy envidiosos lo acusaron ante el patr贸n por abandono del trabajo. El se帽or Vargas se fue a observar el campo y not贸 que s铆 era cierto que Isidro llegaba una hora m谩s tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la ma帽ana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro o铆a Misa, un personaje invisible (quiz谩 un 谩ngel) le guardaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.

              Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos cat贸licos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufri贸 por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy dif铆cil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sab铆a aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: “Yo nunca te abandonar茅”, y confi贸 en Dios y fue ayudado por Dios.

              Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribu铆a en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (茅l, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas ten铆a sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubr铆a de nieve, Isidro esparc铆a granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un d铆a lo invitaron a un gran almuerzo. El se llev贸 a varios mendigos a que almorzaran tambi茅n. El invitador le dijo disgustado que solamente le pod铆a dar almuerzo a 茅l y no para los otros. Isidro reparti贸 su almuerzo entre los mendigos y alcanz贸 para todos y sobr贸.