[DIFUNDE TU FE CATOLICA] FIESTA DE LA CIRCUNCISIÓN de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande[ simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

FIESTA DE LA CIRCUNCISIÓN de NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

La circuncisión es el símbolo de la Alianza entre Yahveh y el pueblo judío, el predilecto de Dios hasta la muerte en Cruz de Nuestro Señor, que abolió dicha Alianza. 

“Dijo Dios a Abraham: […] ‘todos vuestros varones serán circuncidados. Os circuncidaréis la carne del prepucio y eso será la señal de la alianza entre Yo y vosotros” (Libro del Génesis, cap. 17).

            Y el momento de realizarla, un momento muy concreto y preciso que determina con toda exactitud el Libro del Génesis:

“A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón” (Libro del Génesis, cap. 17, vers. 12).

              La Virgen María, Nuestra Santa Madre y Su casto esposo San José, obedientes a la Ley de Dios, llevaron al Niño Jesús al Templo para cumplir con el precepto:

“Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el Ángel antes de ser concebido en el seno” (Evangelio de San Lucas, cap. 2, vers. 21)

              Es sabido que las grandes fiestas litúrgicas Pascua, Pentecostés, Navidad, Etc., gozan del privilegio de extender su celebración durante ocho días, es lo que llamamos la Octava. Sin embargo La Octava de Navidad es a mi parecer una de las que más significado litúrgico tiene pues encierra en sí misma un misterio más a considerar. Nos narra el Evangelio de San Lucas (2, 1) que escucharemos este día que: “Llegado el día octavo, en que debía circuncidarse al Niño, se le llamó con el nombre de Jesús, nombre que le dio el ángel antes de ser concebido.” De este texto toma entonces su nombre una de las tres Fiestas que la Liturgia romana celebra este día.

               Sí, tres Fiestas, y es que aunque normalmente nos referimos a este día solo como la Fiesta de la Circuncisión del Señor, aún la nota del Misal de Dom Gaspar Lefebvre nos refiere que la primera es la que se designa en los sacramentarios romanos con el título de Octava del Señor de ahí que tome algunos de los textos propios de la Misa de Navidad (Introito, Gradual, Ofertorio y Comunión). 

                La segunda Fiesta corresponde posiblemente a la dedicación de la Iglesia de Santa María la Antigua en el foro. Un vestigio de esta fiesta la encontramos en las oraciones de la Misa de este día que cantan de manera bellísima la Maternidad de María.

                La tercera Fiesta la de la Circuncisión se remonta al siglo VI y es precisamente la que mencioné al comenzar esta pequeña nota.

                Recordemos que el nombre que le fue puesto a Nuestro Señor a los ocho días de Su Nacimiento, encierra la sustancia de Su Misión en la tierra: Él es el Salvador, “Él salvará a Su pueblo de sus pecados” había anunciado el Ángel. Supliquemos pues en este primer día del año que los efectos de Su Obra Salvadora se hagan eficaces en nuestra vida, en nuestras familias, en la pobre sociedad sin Dios en que vivimos, y claro, también en nuestra amada Iglesia en estos días tan humillada, atacada y perseguida desde fuera, pero más gravemente desde dentro. 

                Supliquemos esta gracia por la intercesión de nuestra Señora la Bendita Madre de Dios y los invito a hacerlo con las palabras de la oración colecta de este día: 

“Oh Dios que por la fecunda virginidad de la Bienaventurada Virgen María, procuraste al género humano la gracia de la Salvación Eterna: haznos sentir la eficacia de Su intervención, por la cual nos fue dado recibir al Autor de la Vida, Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, el cual vive y reina contigo en unión del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.”

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