[DIFUNDE TU FE CATOLICA] NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ: Modelo de Obreros y Artesanos

Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ: Modelo de Obreros y Artesanos

               No solo es San José modelo de todos los estados, sino también de diversas clases y oficios de la sociedad. Sin embargo, no puede negarse que lo es especialmente de aquellos que más parecido y semejanza tienen con el oficio que él ejercitó, “Homo faber”,  tales son los obreros y artesanos. Estos pueden decir a boca llena que San José les pertenece, que es de los suyos.
               Y es así, en verdad. San José se presta más directamente a la imitación de los obreros, porque obrero fue el Santo Patriarca; y por lo mismo, si vale decirlo, a los obreros y artesanos profesa especial cariño y está a primera vista más dispuesto a favorecer en igualdad de circunstancias.
               Fácilmente se comprende que tenga San José predilección por los de su clase y oficio, y que se compadezca mejor de sus trabajos, por la sencilla razón de haber pasado por ellos y tener conocimiento experimental de los apuros en que suelen hallarse y de los vejámenes que a veces tienen que sufrir de parte de los patronos y de los ricos. Sabe por experiencia San José lo que es ganar su sustento cotidiano con el sudor de su frente; sabe cómo duele, después de haber estado trabajando con esmero y diligencia todo el santo día, cuando se esperaba el salario con una sonrisa de aprobación al presentar terminada la tarea, ver despreciada su obra, dejar descontento al que la encargó y recabar a duras penas, no sin bochorno, el precio estipulado; sabe qué es pasar un día y otro en forzosa ociosidad por falta de trabajo o excesiva multitud de brazos; qué es echarse encima la noche o acercarse el fin de semana sin poder llevar a casa lo necesario para comprar el sustento de la familia, y verse obligado a pedir que le presten fiado el pedazo de pan que han de llevarse los hijos a la boca. Todo eso y mucho más sabe San José como ninguno, y natural es que a ese conocimiento se siga la compasión y el amor hacia los que padecen las mismas miserias que un día padeció.
              Pues por lo mismo es el más alto y perfecto modelo, y el que más autoridad tiene para instruir y consolar a obreros y artesanos. Porque San José, que pasó por todas esas molestias y contrariedades de la vida laboriosa, fue, no obstante, en su mortal carrera, feliz en cuanto se puede ser; y ahora que goza de inmenso valimiento en el Cielo, puede ya quiere favorecer a los artesanos y obreros como ninguno.

 ¿De qué manera? ¿Haciendo que éstos naden en la abundancia? No. ¿Haciendo que desaparezcan de la vida las penas y trabajos? Tampoco. ¿Trayendo la nivelación social y aboliendo la diferencia de clases? Mucho menos. ¿Pues cómo? Con lo mismo que él fue relativamente feliz.
               Lo que hizo relativamente feliz a San José es, en primer lugar, la Fe y la Religión. El conocimiento y esperanza de lo sobrenatural, de otra vida, de otros bienes que no consume el hollín, ni roban los ladrones, ni están expuestos a las vicisitudes de las cosas terrenas. A medida que esta Fe y esperanza crezcan y reinen en el corazón, decrecerá la estima de los bienes de este mundo y no se mirarán como la suprema felicidad del hombre. Nacerá de aquí la resignación cristiana y la confianza en Dios y en Su amorosa Providencia, que nunca desampara a los suyos y acude en la mayor necesidad, y nunca dejará de mover los corazones de los cristianos.
               Cristo Nuestro Señor y San José, el hijo del artesano y el artesano, que vivieron en la oscuridad y llevaron una vida pobre y laboriosa. Entonces aparecerá con todo su esplendor la excelsa dignidad de los pobres y obreros en la Iglesia, y resonarán con eco potente, para consuelo de los humildes y resignados, las profundas palabras del Salvador del mundo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Se amará la imitación de Cristo; seguirán con holgura las pisadas del Divino Maestro sobre la tierra, y ante la perspectiva de la corona inmarcesible que ha de ceñir eternamente las sienes del humilde y resignado artesano, parecerá menos dura la pobreza y más llevadera la condición de los obreros.
               Quien se penetre bien de estas ideas, antes será envidiado que envidioso. Pues éstas fueron las que alimentaron y nutrieron el espíritu de San José, y las que él procurará inculcar en el espíritu de los obreros sus devotos.
(Continuará…)”Vida de San José” por el Padre Francisco de Paula García, SI

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