Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

SAN PÍO V, el Papa de la Batalla de Lepanto

 Antonio Ghiselieri, nació en Bosco, 17 de enero de 1504. A los catorce años ingresó en la Orden de Predicadores (Padres Dominicos), donde tornó su nombre de pila por el de Miguel.
              Ordenado Sacerdote en 1528 en la ciudad de Génova. Por su rectitud y ortodoxia doctrinal fue nombrado Inquisidor para la ciudad de Como.
               El Papa Paulo IV le confirió el cargo de Obispo de las Diócesis de Sutri y Nepi, el Cardenalato con el título de Alejandrino y el honor de ser Gran Inquisidor. Bajo el Papa Pío IV, se convirtió en Obispo de Mondovi en el Piamonte, pero su oposición al Pontífice propició su despido del Palacio y el fin de su autoridad como Inquisidor.
                El 7 de Enero de 1566 Ghislieri fue elegido para ocupar la Silla de San Pedro, y adoptó desde entonces el nombre de Pío, convirtiéndose en el Papa número 225 de la Iglesia Católica. Al ser elegido Sumo Pontífice quiso conservar el hábito blanco de su Orden, iniciando así una costumbre que los Papas continuarían en siglos posteriores; a lo largo de todo su  largo Pontificado San Pío V llevaría una vida sencilla, ascética y piadosa propia de los Frailes Dominicos. 
               El 25 de Febrero del año 1569, San Pío V excomulgó a la Reina Isabel I de Inglaterra mediante la Bula “Regnans in Excelsis”, al tiempo que libera a sus súbditos Católicos de la obediencia a la misma, aun a riesgo de Martirio. 

               Mediante la promulgación de la Bula Quo Primum tempore, de 1570, San Pío V hizo de la Misa Gregoriana el único modelo para la Iglesia Católica Romana, excepto allí donde la liturgia de la Santa Misa fuera anterior a 1370 y aún estuviera en uso. Esta forma de celebrar la Santa Misa ha permanecido esencialmente intacta hasta nuestros días, ya que jamás ha sido abolida.


               San Pío V financió además, personalmente, la participación de la Iglesia en las Guerras Santas en Francia contra los hugonotes, o la expulsión de los judíos de los estados de su jurisdicción.
               Contra los turcos promovió el Papa dominico la Liga Santa, que quedó constituida por España, Venecia y los propios Estados Pontificios, con participación genovesa. Al frente de las fuerzas combinadas puso el Papa a Don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II. 
              El 7 de Octubre del año 1571 San Pío V, por el triunfo conseguido contra los turcos en la Batalla de Lepanto, instituyó en acción de gracias a la Virgen la Fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Rosario.
               Murió el 1 de Mayo de 1572, unos meses después de que la Liga Santa obtuviese un gran triunfo en la Batalla de Lepanto, el 7 de Octubre de 1571.
               Fue canonizado por el Papa Clemente XI en 1712.

LA BULA DE SAN PÍO V que codificó a perpetuidad  el Rito Romano de la Santa Misa           “Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la Jerarquía Eclesiástica Nos hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo y nuestras fuerzas, y nuestros pensamientos todos hacia aquellas cosas que por su naturaleza tiendan a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda del mismo Dios Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario, y el Misal…”
          “Una vez éste revisado y corregido, después de madura reflexión para que todos aprovechen de ésta disposición y del trabajo que hemos emprendido, Nos hemos ordenado que fuese impreso en Roma lo más pronto posible, y que una vez impreso, fuese publicado, a fin de que los sacerdotes sepan con certeza que oraciones deben utilizar, cuáles son los ritos y cuáles las ceremonias que deben bajo obligación conservar en adelante en la celebración de las misas: para que todos acojan por todas partes y observen lo que les ha sido transmitido por la Iglesia Romana…”
          “…no pueden ser obligados a celebrar Misa de otra manera diferente a como Nos la hemos fijado y que jamás nadie, quienquiera que sea podrá contrariarles o forzarles a cambiar de misal o a anular la presente intrusión o a modificarla , sino que ella estará siempre en vigor y válida con toda su fuerza…”

Extractos de la Bula Quo Primum Tempore,  14 de Julio de 1570