Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

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MILAGRO EUCARÍSTICO DE SAN ANTONIO DE PADUA: la mula que se arrodilló ante Jesús Sacramentado

            Predicaba San Antonio de Padua en la región de Rímini (Italia). Allí los herejes patarinos (1), al igual que ocurre en hoy día, habían desfigurado el Dogma de la Presencia Real de Jesús en la Sagrada Eucaristía, reduciéndola a una simple cena conmemorativa.
            San Antonio, en su predicación, ilustró plenamente la realidad de la presencia real de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia. Destacaba entre aquellos herejes, Bonvillo, que era el principal y tentó al Santo diciéndole:

    -Menos palabras; si quieres que yo crea en ese Misterio, has de hacer el siguiente milagro: Yo tengo una mula; la tendré sin comer por tres días continuos, pasados los cuales nos presentaremos juntos ante ella: yo con el pienso, y tú con tu Sacramento. Si la mula, sin cuidarse del pienso, se arrodilla y adora ese tu Pan, entonces también lo adoraré yo.            Aceptó el Santo la prueba y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.            Durante tres días privó el hereje a su mula de todo pienso y luego la sacó a la plaza pública. Al mismo tiempo, por el lado opuesto de la plaza, entraba en ella San Antonio, llevando en sus manos una Custodia con el Cuerpo de Cristo; todo ello ante una multitud de personas ansiosas de conocer el resultado de aquel extraordinario compromiso contraído por el Santo franciscano.            Encaróse entonces el Santo con el hambriento animal, y, hablando con él, le dijo:            -En Nombre de aquel Señor a quien yo, aunque indigno, tengo en mis manos, te mando que vengas luego a hacer reverencia a tu Creador, para que la malicia de los herejes se confunda y todos entiendan la verdad de este Altísimo Sacramento, que los Sacerdotes tratamos en el altar, y que todas las criaturas están sujetas a su Creador.            Mientras decía el Santo estas palabras, el hereje echaba cebada a la mula para que comiese; pero la mula, sin hacer caso de la comida avanzó pausadamente, como si hubiese tenido uso de razón, y, doblando respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio le concedió licencia para que se levantara.             Bonvillo cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la Fe Católica; los herejes se retractaron de sus errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo Sacramento en medio de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Sagrada Hostia procesionalmente y en triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento y conversión de tantos herejes. 
NOTAS ACLARATORIAS 

    1             Los conocidos como patarinos, término que usaron de “patta” (andrajo) constituyeron una secta, nacida a finales del siglo XI, con reconocimiento y colaboración de algunos Obispos y Sacerdotes que se rebelaron contra la Autoridad del Papa; profesaban las mismas herejías que los cátaros y albingenses, herederos del maniqueísmo. Fueron condenados por el Papa Gregorio VII. Desaparecieron al final del siglo siguiente. Para leer una breve semblanza de San Antonio de Padua solo tiene que tocar AQUÍ