[DIFUNDE TU FE CATOLICA] SAN PEDRO Y SAN PABLO, la Autoridad y Doctrina Católica

Nota di Radio Spada: continua come sempre la sua collaborazione con Radio Spada il carissimo amico Juan Diego Ortega Santana, titolare del blog sicutoves.blogspot.com. Si tratta della prima rubrica radiospadista dedicata al pubblico spagnolo e ispanofono che ci segue da anni con grande simpatia ed affetto. Un sentito ringraziamento all’amico Juan Diego, vero cattolico integrale,  che in molte occasioni ci ha testimoniato il suo affetto e la sua stima. Pregate per Lui. Buona lettura! (Piergiorgio Seveso)

Nota de Radio Spada: Continúa como siempre su colaboración con Radio Spada el muy querido amigo Juan Diego Ortega Santana, propietario del blog sicutoves.blogspot.com. Esta es la primera columna de radiospadistas dedicada a la audiencia española e hispana que nos ha estado siguiendo durante años con gran simpatía y afecto. Un sincero agradecimiento a mi amigo Juan Diego, un verdadero católico integral, que en muchas ocasiones ha sido testigo de su afecto y estima. ¡Ora por él! ¡Feliz lectura! (Piergiorgio Seveso)

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SAN PEDRO Y SAN PABLO, la Autoridad y Doctrina Católica

       Unidos ambos Apóstoles, representa San Pedro la Autoridad de la Iglesia y San Pablo a la Doctrina. Hoy, tradicionalmente se honra de un modo especial al primero. Pescador de Betsaida, es célebre su confesión de la Divinidad de Jesucristo, por la que fue constituido su Vicario inviolable.

             Jesús Resucitado, en reparación de la triple negación de San Pedro en el inicio de la Pasión, recabó de él una triple confesión y de amor y le confirmó en la primacía.

             Primero en Jerusalén, después en Antioquía, finalmente en Roma, convertida en centro de la Fe Católica, ejerció San Pedro las funciones de Supremo Pastor.

             Hecho prisionero en la ciudad de Roma con San Pablo por el Emperador Nerón, sufrió muerte en cruz, con la cabeza hacia abajo, en el monte Vaticano.

LA IGLESIA CATÓLICA,  SOCIEDAD PERFECTA

 “Cristo Nuestro Señor instituyó Su Iglesia como Sociedad Perfecta, externa y visible por su propia naturaleza, a fin de que prosiguiese realizando, de allí en adelante, la Obra de la Salvación del género humano…
             Esta Iglesia, tan maravillosamente fundada, no podía ciertamente cesar ni extinguirse; muerto su Fundador y los Apóstoles que en un principio la propagaron, puesto que a ella se le había confiado el mandato de conducir a la Eterna Salvación a todos los hombres, sin excepción de lugar ni de tiempo: “Id, pues, e instruid a todas las naciones”.
              …¿acaso faltará a la Iglesia el valor ni la eficacia, hallándose perpetuamente asistida con la presencia del mismo Cristo, que solemnemente le prometió: “He aquí que Yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos”?.
               Por tanto, la Iglesia de Cristo no sólo ha de existir necesariamente hoy, mañana y siempre, sino también ha de ser exactamente la misma que fue en los Tiempos Apostólicos, si no queremos decir -y de ello estamos muy lejos- que Cristo Nuestro Señor no ha cumplido Su propósito, o se engañó cuando dijo que las puertas del infierno no habían de prevalecer contra ella…”


Extractos de la Encíclica “Mortalium Animos“, del Papa Pío XI, 6 de Enero de 1928

               “Por lo cual lamentamos y reprobamos asimismo el funesto error de los que sueñan con una Iglesia ideal, a manera de sociedad alimentada y formada por la caridad, a la que —no sin desdén— oponen otra que llaman jurídica. Pero se engañan al introducir semejante distinción; pues no entienden que el Divino Redentor por este mismo motivo quiso que la comunidad por Él fundada fuera una Sociedad Perfecta en su género y dotada de todos los elementos jurídicos y sociales: para perpetuar en este mundo la Obra Divina de la Redención.
               Y para lograr este mismo fin, procuró que estuviera enriquecida con celestiales dones y gracias por el Espíritu Paráclito. El Eterno Padre la quiso, ciertamente, como Reino del Hijo de Su Amor; pero un verdadero Reino, en el que todos sus fieles le rindiesen pleno homenaje de su entendimiento y voluntad, y con ánimo humilde y obediente se asemejasen a Aquel que por nosotros se hizo obediente hasta la muerte.

 No puede haber, por consiguiente, ninguna verdadera oposición o pugna entre la misión invisible del Espíritu Santo y el oficio jurídico que los Pastores y Doctores han recibido de Cristo; pues estas dos realidades —como en nosotros el cuerpo y el alma— se completan y perfeccionan mutuamente y proceden del mismo Salvador nuestro, quien no sólo dijo al infundir el soplo divino: Recibid el Espíritu Santo, sino también imperó con expresión clara: Como me envió el Padre, así os envío Yo; y asimismo: El que a vosotros oye, a Mí me oye.
               Y si en la Iglesia se descubre algo que arguye la debilidad de nuestra condición humana, ello no debe atribuirse a su constitución jurídica, sino más bien a la deplorable inclinación de los individuos al mal; inclinación, que su Divino Fundador permite aun en los más altos miembros del Cuerpo místico, para que se pruebe la virtud de las ovejas y de los Pastores y para que en todos aumenten los méritos de la fe cristiana. Porque Cristo, como dijimos arriba, no quiso excluir a los pecadores de la sociedad por Él formada; si, por lo tanto, algunos miembros están aquejados de enfermedades espirituales, no por ello hay razón para disminuir nuestro amor a la Iglesia, sino más bien para aumentar nuestra compasión hacia sus miembros.”


Papa Pío XII, Encíclica “Mystici Corporis Christi“, 29 de Junio de 1943

“…sólo la Religión Cristiana enseña esa Verdad plena, esa Justicia perfecta y esa Caridad Divina que elimina odios, enemistades y peleas; de hecho, sólo ella las recibió en custodia del Divino Redentor, Camino, Verdad y Vida ( Evangelio de San Juan cap. 14, vers. 6), y con todas las fuerzas debe hacerlas poner en práctica. 

               No hay duda, entonces, de que aquellos que quieren deliberadamente ignorar la Religión Cristiana y a la Iglesia Católica, o que se esfuerzan en ponerles obstáculos, debilitan con eso las bases de la Sociedad, o las sustituyen por otras que absolutamente no pueden sostener el edificio de la dignidad, libertad y bienestar humanos. 



Papa Pío XII, Carta Encíclica “Meminisse Iuvat“, 14 de Julio de 1958

LA IGLESIA CATÓLICA EN LAS CATACUMBAS
               “Aunque la Iglesia Católica todavía existe, sólo se puede encontrar en aquellos católicos bautizados que han mantenido un apego sobrenatural e inquebrantable a todos los Dogmas y enseñanzas morales Católicas. Estas personas se lamentan en la agonía espiritual a medida que la contradicción entre el “Concilio Vaticano II” y su Fe Católica interna crece en sus almas. Esta agonía y miseria internas fueron y siguen siendo visibles, especialmente en los sacerdotes Novus Ordo, que luchan con esta contradicción todos los días porque viven en un mundo ilógico infernal, en vano, tratando de combinar el “Vaticano II” y la Fe Católica en sus mentes.
               Recientemente he hablado con uno de esos sacerdotes en Europa que sólo celebra la tradicional Misa latina de “Motu Proprio”. Afirmó que “si la situación no se revierte, no quedarán más que unas pocas iglesias.”
                El “Vaticano II” transformó a la Iglesia Católica, al menos a los ojos del mundo, desde el pilar y el fundamento de la Verdad , como lo describió San Pablo, al editor mundial del error. Debido a que la Iglesia Católica, que Cristo instituyó y de quien siempre es un Esposo fiel, nunca podría, debido a Su protección constante, convertirse en el propagador del error; junto con los Doctores y los ilustres Teólogos de la Iglesia, concluimos que aquellos que han cometido estos errores no poseen ni gozan de la Autoridad de  Cristo. Si la tuvieran, entonces habría que decir que la Iglesia Católica realmente se alejó de la Fe y se convirtió en el propagador del error. Pero es contrario a la Fe. Por lo tanto, la vacancia actual de la Santa Sede es una conclusión que lógica y directamente fluye de la Fe Católica.”


Obispo Donald J. Sanborn, Julio de 2013

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