Ringraziamo Marcelo Fernando de Argentina per la traduzione della lettera 7 cose che Mons. Viganò può fare subito non essendo più “in comunione con Roma”. La lettera ufficiale all’Arcivescovo.


de Guelfo Rosa.

Reverendísima Excelencia,

Como fiel “tradicionalista” de larga data, me tomo la libertad de escribirle en relación con las últimas noticias. He seguido sus palabras desde 2018 hasta hoy y, como puede imaginar, me encontré de acuerdo con muchas posiciones expresadas por usted y menos con otras (en particular, sobre la vacante de la Sede).

Pero poco importa a los efectos de esta carta.
Hojeando los Anales, navegando por los pocos espacios cualificados de la red, leyendo algunos libros (pienso en particular en Golpe en la Iglesia. Documentos y crónicas sobre la subversión: de las primeras maquinaciones al Papado de transición, del Grupo del Rin al presente), se me han ocurrido bastantes cosas que podría hacer ahora que está condenado por haber negado el valor debido a un “Concilio”.

Eché un vistazo y descubrí varios privilegios obtenidos por herejes y cismáticos, que niegan una serie de dogmas (incluido el primado petrino enseñado por la Iglesia) y un puñado de Concilios Ecuménicos. Como lo acusan de oponerse sólo a una, pensé en adjuntar una lista de ideas.

Así que desde mañana podrá:

Que le besen los pies, como besó Pablo VI al cismático y hereje Melitón de Calcedonia en 1975.

Haga visitas en oración a los lugares más importantes de su vida. Como lo hizo Benedicto XVI en 2011, presentándose como obispo de Roma, en el convento donde Lutero estudió teología. Podrían plantear la objeción de que el heresiarca protestante lleva algunos siglos muerto y usted no: en caso de que deje una nota a sus herederos.
Recibiendo del Vaticano homenajes no demasiado velados a su pensamiento teológico. Benedicto XVI, en la ocasión recién citada, afirmó también: «El pensamiento de Lutero, toda su espiritualidad, era completamente cristocéntrica». Simplemente cambie el nombre.

Ser honrado en forma de estatua en el Vaticano. ¿Recuerda la estatua roja de Lutero junto a Francisco? Aquí, algo como esto.

Haga donar reliquias preciosas. Pablo VI concedió la Cabeza de San Andrés a los herejes y cismáticos, mientras que bajo Benedicto XVI la de San Genaro.

Que se concedan Iglesias para celebrar los Sacramentos, como suele suceder a todo tipo de heterodoxos en todas las diócesis del mundo. Si entregaron Letrán a los anglicanos, podrán contemplar serenamente el altar mayor de San Pedro.

Dejen de recibir el desprecio conservador de la opereta. Ahora por fin puede pedir el trato reservado a todos los interlocutores vaticanos de los últimos 60 años: ateos, apóstatas, herejes, locos.

También habría otras ideas, pero es mejor quedarse aquí. Ah, importante: si en los Palacios Sagrados dudan siquiera en conceder todo y de inmediato lo que os he indicado, acusadlos públicamente de infidelidad al Gran Espíritu del Concilio.

La miseriKordia hará el resto.

Suyo,

Guelpho Rosa.


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